1. Qué difícil es ser un fósil
El destino de casi todos los organismos vivientes es degradarse completamente. Solo un hueso de cada mil millones llega a fosilizarse. Bajo esta estadística, el legado fósil completo de todos los estadounidenses que viven hoy (270 millones de individuos con 206 huesos por cabeza) será de 50 huesos, la cuarta parte de un esqueleto completo. Las posibilidades de que se encuentren en el futúro esos 50 huesos en un area de 9,3 millones son extremadamente bajas.
2. Hay más vida bajo la tierra que encima de ella
Algunos científicos deducen que hay 100 billones de toneladas de bacterias viviendo bajo nuestros pies, en lo que se conoce como ecosistemas microbianos litoautótrofos subterráneos. Thomas Gold ha calculado que si se pudieran tomar todas las bacterias del interior de la Tierra y vertirlas en la superficie, cubrirían la totalidad del planeta hasta una altura de 15 metros.
3. Nuestra escualida atmósfera
La atmósfera de la tierra es, relativamente, demasiado delgada. Se extiende hacia arriba unos 190 kilómetros, que si redujeramos la tierra al tamaño de un globo terráqueo de mesa y conservaramos las proporciones, solo tendría el grosor aproximado de un par de capas de barniz.
4. Nuestro pequeño sistema solar
Neptuno es el último planeta del sistema solar, pero el sistema solar no termina ahí ni donde termina la orbita de Plutón. El borde del sistema solar se encuentra en la nube de Oort, un vasto reino celestial de cometas a la deriva. La unidad básica de medición en el sistema solar es la unidad astronómica (UA) que equivale a la distancia del sol a la Tierra. Plutón está a unas 40 UA de la Tierra, y el centro de la nube de Oort, a unas 50.000 UA.
5. Estamos llenos de bacterias
Si tienes buena salud y tienes una buena higiene, tendrás un rebaño de unos 1.000 billones de bacterias pastando en las llanuras de tu carne, unas 100.000 por cada centímetro cuadrado de tu piel. Son una gran parte de nosotros, o en su punto de vista; nosotros somos una parte bastante pequeña de ellas. Puede que nos sintamos la especie dominante del planeta, pero cuando estalle el Sol nosotros desapareceremos y ellas seguirán aquí.
6. Los asteroides son virtualmente invisibles
Si un asteroide se dirigiera a la tierra, no sería visible a simple vista hasta que se calentase, y eso no sucedería hasta que entrara en la atmósfera, y lo haría aproximadamente un segundo antes de llegar a tierra. Hablamos de algo que se mueve muchas decenas de veces más rápido que la bala más rápida.
7. Somos energía
Si eres un adulto de talla media contienes en tu modesta estructura un mínimo de 7×10^18 joules de energía potencial… lo suficiente para estallar con la fuerza de 30 bombas de hidrógeno muy grandes, suponiendo que la pudieras liberar y quisieras hacerlo. Todas las cosas tienen ese tipo de energía atrapada dentro de ellas, pero no se tiene la capacidad de “explotarla”. Una bomba de uranio libera menos del 1% de la energía que podría liberar cualquier persona si tuviera la habilidad para hacerlo.
8. El potente núcleo
El núcleo del atomo es muy pequeño (sólo una millonésima de milmillonésima de todo el volumen del átomo) pero extremadamente denso, porque contiene casi toda su masa. Si se expandiera un átomo al tamaño de una catedral y se guardaran las proporciones, el núcleo sería solo del tamaño de una mosca (pero la mosca sería miles de veces más pesada que toda la catedral)
9. El centro de la Tierra
La distancia desde la superficie de la Tierra hasta su centro es de 6.370 kilómetros. Mediante calculos se ha dicho que si se abriera un pozo que llegara hasta el centro de la Tierra y alguien dejara caer un ladrillo, éste tardaría 45 minutos en llegar al fondo. La mina más profunda que se ha excavado mide menos de 4 kilometros de profundidad. Si redujeramos el tamaño de la Tierra al de una manzana y mantuvieramos las proporciones, aún no habríamos atravesado ni siquiera la cascara de la manzana.
10. ¿Hay vida allá afuera?
La posibilidad estadística de que haya otros seres pensantes en el universo además de los humanos es bastante grande. En la ecuación de Drake se divide el número de estrellas de una porción determinada del universo por el número de estrellas que es probable que tengan sistemas planetarios. El resultado se divide por el número de sistemas planetarios en los que teóricamente podría haber vida y así sucesivamente. El número va disminuyendo colosalmente en cada una de esas divisiones, pero, incluso con los datos más conservadores, la cifra de civilizaciones avanzadas que puede haber sólo en la Vía Láctea resulta ser siempre de millones.
Datos extraídos del libro “Una breve historia de casi todo” de Bill Bryson.
Fuente: Fogonazos.
Escrito por Graif Gestell
